Un viaje sin destino.

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Miraestrellas
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Registrado: Mar 13 Feb, 2007 11:31 pm

Un viaje sin destino.

Mensaje por Miraestrellas »

- Buenos Días, por favor un billete - , el empleado, aunque aburrido y como todo asalariado que se cree infravalorado, teniendo claro está, como todos, un - de encargado, apenas levantaba la vista para mirar a nadie, por eso se sorprendió que al preguntar – Para donde – le contestaran – A donde sea, no importa eso, lo mas lejos posible – quizás por eso y solo por eso, levanto la vista y miro a la mujer que a la otra parte de la ventanilla lo miraba como quien mira una maquina expendedora que sin embargo en este caso hasta hablaba y todo – Vera señora, dígame a donde va que no estoy para adivinanzas – por primera vez para la mujer se le hizo algo personal aquel individuo de la otra parte, lo miro de arriba abajo, bueno hasta la barriga, porque está le tapaba los pies – Señorita si no le importa!!!! - - bueno – dijo el empleado un poco malhumorado – Sea señora o señorita, el coste del billete es el mismo, quiere decirme por favor a donde va – - Usted parece un tipo listo – solo por el tono de voz, él entendió que lo que le quiso decir, es algo así como ……… - Usted es tonto por vocación o solo es porque lo requiere el puesto – pero claro, se mordió la lengua para no decirle a aquella toca/huevos lo que pensaba de ella – Está bien- dijo el empleado, que volvió a coger la aptitud de resignación que todos los empleados tienen, se abstrajo de lo que tenia delante, se volvió a meter en si mismo, empezó nuevamente a mirar sin ver y como una maquina impersonal y automática reciclo la situación, suspiro como si hubiera tenido una pesadilla despierto y centro su vista en la carpeta que tenia delante de él, busco unas referencias y por fin, tras unos segundos volvió a levantar la vista, pasando ésta, claro está, por donde siempre pasan los hombres la vista sean empleados o no, al menos cuando tenemos una buena hembra delante (coño, no hace falta que les diga por donde la pasan, verdad?) efectivamente, por ahí y por cierto, pensó que eran de buena talla – Mire el viaje mas largo que tengo ………. – no le dejo terminar, estaba claro que aquella mujer había ido solo por tocarle las narices - Quédese con su billete, es usted un tipo amargado y entupido al que no me gustaría volver a tenerlo delante -, si hubiera sido un empleado publico, le abría dicho a aquella busca/líos lo que pensaba de ella ( ya se sabe que los empleados públicos siempre tienen mayor libertad de expresión) pero opto por conservar su aburrido puesto de trabajo, en aquel triste lugar, pero que le permitía pagar todos los meses a su ex, una compensación por los años que habían vivido juntos, para que pudiera vivir ahora como una reina con su amante y la pensión alimenticia (al margen de otros gastos) de los niños , que ni tan siquiera ya lo reconocían como papá.

Afortunadamente, aquella había sido su última cliente y era la hora de volver a casa (la que tenia alquilada claro), cogio su chaqueta y se despidió de los que como él, estaban atendiendo a un público que no veían.

Al subir al autobús vio que estaba lleno, pero al fondo había un asiento vació, llego hasta él y se dejo caer, cerro los ojos he intento relajarse – Pero bueno, está usted siguiéndome – abrió los ojos inmediatamente y miro lo que miran siempre los hombres (no, ahí no, siempre miramos primero quien nos habla ), no podía creerlo, pero se había ido a sentar justo al lado de la mujer que hacia solo un rato la abría cogido por el cuello para estrangularla, pero como antes había observado y ahora ya no le cabía duda, era lo suficientemente bonita como para permitirse el lujo de obviar cualquier agravio pasado, por eso y por primera vez en mucho tiempo, se olvido que era un chupatintas, aburrido y amargado para renacer de sus cenizas. Con su mejor sonrisa la miro a los ojos – Siento haber sido descortés con usted, se lo aseguro -, aquello cambio la aptitud de ella – Creo que quien debería disculparse soy yo - - Que le parece si hacemos como que nos acabamos de conocer aquí y ahora - - Me parece bien- le contesto ella, que se le iluminaron los ojos y al momento dejo de ver lo calvo que estaba aquel tipo y que por arte de magia, hasta la barriga le había desaparecido.

Y es que no hay nada, como solo ver aquello que queremos mirar.

Al arrancar el autobús, dos seres iniciaban un viaje juntos del que jamás se volverían a separar, ya que su trayecto tenia como destino el resto de sus vidas.
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