El Diario

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Miraestrellas
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Registrado: Mar 13 Feb, 2007 11:31 pm

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Mensaje por Miraestrellas »

Durante toda su vida había estado esperando aquel momento, y al fin, en pocas horas se haría realidad.


Se miro en el espejo que había en la puerta de su armario, había salido de la ducha y se mostraba con su desnudez a la inspección de si misma, con sus dieciocho años recién cumplidos se sentía radiante, se contemplo y se sintió satisfecha, allí se podía ver un cuerpo lozano, lleno de vida y con toda la belleza que la juventud y la naturaleza habían querido regalarla, su cara bonita, su pelo largo color del oro y ahora, sonrió para si misma, muy mojado, su mirada recorrió sus pechos medianos, firmes, pujantes con aureolas acabadas en botoncitos sonrosados, siguió bajando la mirada y vio el vientre plano hasta donde el pelo de su sexo empezaba a hacerse visible, pelo fino, enroscado de un rubio oscuro, se llevo la mano hacia el y se lo acaricio, siguió bajando y observó sus muslos y piernas, se giro sobre si misma y pudo contemplar unas nalgas perfectas, sí, se sentía bien con su cuerpo y feliz por los acontecimientos que al día siguiente tendrían lugar.


Se hecho desnuda sobre la cama y cogio a su oso de peluche que dormía todas las noches con ella, lo acerco hacia ella para sentir la suavidad de su tacto, aquel oso se lo había regalado su padre cuando tenia seis años y desde entonces lo conservaba con ella, él sabia muchos de sus secretos, posiblemente todos, a él le había contado lo que hacia de pequeña para no tener que comerse las verduras, sus primeras fiestas en casa de sus amigos, el primer beso, la primera caricia y sus primeros amores de juventud.

En la paz de su habitación empezó a recordar y hacer repaso de lo que había sido su vida, de sus amigos, todo esto lo recordaba bien, su madre desde muy pequeña la había hecho, al principio a disgusto de ella misma, pero después lo cogio con placer, el tener que llevar un diario y desde entonces, todos los días, desde que tenia cinco años se había obligado a escribir los acontecimientos mas importantes que le habían sucedido durante la jornada.



Estando acostada con su peluche miro hacia la estantería donde ordenadamente por meses y años se encontraban toda una colección de anuarios, dejo el oso a un lado y se levanto, al azar cogio el de hacia diez años atrás y se lo llevo a la cama, lo abrió por la mitad y empezó a leer, allí podía leer que en aquel día había reñido con su amiga Leticia, dejo de leer y centro su pensamiento en aquel nombre, no recordaba quien era, siguió leyendo y por lo que tenia escrito, parece ser que se habían tirado de las coletas y que se habían prometido nunca mas hablarse.



Se volvió a levantar y fue a de nuevo a la estantería y agarro el del año anterior, lo abrió buscando referencias sobre aquella amiga suya, no le costo mucho encontrarlas, al parecer habían sido grandes amigas y leyendo como estaba empezó a recordar, y lo que le vino al pensamiento fueron recuerdos agradables de aquella amiga. Cerro por unos instantes el libro y pensó en que abría sido de ella, no entendía que una chiquillería como aquella había frustrado una amistad como la de ellas, tal vez como ella ya se iba dando cuenta, todo en esta vida es relativo visto en la distancia y a través del tiempo transcurrido, todo parece mas importante y trascendente cuando las cosas son cercanas y recientes, pero sin embargo, como tantas cosas en esta vida, todo, absolutamente todo, es relativo.


Busco entre sus diarios alguna reseña que le pudiera indicar donde vivia o algún número de teléfono para ponerse en contacto con ella y al cabo de un rato encontro una dirección y un número de teléfono, era algo tarde pero estaba emocionada por todo, por lo que le esperaba al día siguiente y por haber encontrado aquella amiga de la infancia, por lo que sin titubeos llamo al número que su diario le indicaba, espero mientras los tonos del teléfono sonaban a la otra parte, al parecer no había nadie por lo que se dispuso a colgar justo en el momento en que alguien al otro lado descolgó – Si dígame - - hola, buenas noche, buscaba a Leticia - - espere un momento y la aviso, de parte de quien por favor - - dígale que soy Sandra, una antigua amiga- - un instante por favor-, mientras esperaba pensó si Leticia se acordaría o le ocurriría como a ella que había perdido toda noción de su existencia, no tubo que esperar mucho cuando a la otra parte una voz se oyó diciendo – Si, dígame, soy Leticia - - hola, soy Sandra una antigua amiga - - no recuerdo a nadie con ese nombre- - veras a mi también me ha costado recordarte, pero si haces memoria creo que recordaras que hace algunos años éramos amigas y que por algo que no se todavía nos enfademos y nos tiremos de las coletas - - haber – dijo Leticia – la única vez que yo me he pegado con una niña hace muchos años y ……. – se quedo en silencio – si……. Recuerdo que tenia una amiga a la que quería mucho y por una tontería reñí con ella y es cierto, la última vez nos peleemos y nos dejamos de ver- - bueno- dijo Sandra – pues aquella niña soy yo - , - y como me has encontrado después de tanto tiempo - - pues recordaras que desde muy pequeña llevo un diario, esta noche no se porque, se me ocurrió abrir uno ya antiguo y apareciste tú, empecé a recordar y bueno…………, se que fuimos muy amigas - - si es cierto, ahora te recuerdo bien, la verdad es que no entiendo porque nos distanciamos por una tontería como aquella - - oye – la interrumpió Sandra – mañana celebro mi dieciocho cumpleaños y tengo una fiesta aquí en casa con familiares y amigos y me encantaría que vinieras - - bueno, iré con una condición - - dime- le contesto Sandra - - que me prometas no volver a tirarme del pelo - , las dos rieron emocionadas por el reencuentro y recordando la última vez que se vieron – Te lo prometo- - entonces iré, a que hora te va bien- - Ven a eso de las seis, la fiesta está programada para las ocho, pero así nos dará tiempo a ponernos al día - - de acuerdo, allí estaré - - recuerdas donde vivo- - si, lo recuerdo bien- - de acuerdo, hasta mañana- - hasta mañana- contesto Leticia.



Al colgar se sintió verdaderamente feliz, había recuperado a una amiga muy querida y al día siguiente celebraba su dieciocho cumpleaños.


Se acostó de nuevo y recordó que al principio renegó y se quejo por lo que le parecía una perdida de tiempo y una tarea engorrosa el estar todos los días escribiendo todos los acontecimientos mas importantes que le sucedían y sin embargo, ahora aquellos llantos y pataleos que había tenido de pequeña se le transformaban en una forma agradable de recuperar su pasado.

Aquella noche se durmió con una sonrisa en los labios.

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Todo presente es fruto de un pasado y este nos condiciona en nuestra forma de ser y sobre todo, en nuestra manera de pensar y sentir.
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